El ‘taponazo’ de Martín Arzuaga en el minuto 91 del partido fue clara muestra de lo que se vio en el juego de anoche ante el Chicó. Se consiguió un triunfo a pura garra, con corazón, un 2-1 en el Metropolitano que clasifica a Junior a la siguiente fase, en medio de problemas, peleas y muchos inconvenientes, pero sacando esa fuerza que quedó plasmada dentro de la cancha.
Chicó no se complicó. Evocando a la Grecia campeona de la Eurocopa del 2004 o al Once Caldas ganador de la Copa Libertadores del mismo año, se echó atrás a esperar un error del incisivo Junior, que no paró de atacar en ningún momento.
Juan Domínguez se puso la camisa de creativo en los primeros 45, respaldado por Vladimir Hernández, que en cada balón que tomó, generó peligro. La falla para Junior estuvo en que Chicó se refugió muy bien y solo un remate de Carachito y otro del mismo Vlacho, fueron las únicas llegadas con peligro real.
Parecía que nada iba a cambiar en la segunda mitad, pero... Chicó contragolpeó, encontró el error del Junior y Juan David Pérez definió con frialdad un mano a mano ante Viera, para anotar el primero de la noche en el minuto 54.
En esta ocasión, Julio Comesaña y David Pinillos se tardaron un poco más en leer el partido, pero así lo hicieron. Salieron Luis Quiñones y César Fawcett e ingresaron Arzuaga y Jossymar Gómez. El balón pasó a ser del Junior y los contragolpes, única y exclusivamente, de Chicó.
La fórmula hizo efecto rápidamente y el empate llegó. Carachito envió un centro pasado desde la izquierda, Vásquez llegó por el segundo palo y remató desviado, pero apareció Arzuaga y le cambió la dirección al esférico para vencer la resistencia de Breiner Castillo y convertir el 1-1.
Las revanchas en el fútbol existen y la de Arzuaga está llegando de a poco. En esta ocasión su tarea fue entrar a meter coraje y empuje. Así lo hizo. Anotó el empate, pero su mejor aparición estaba por venir. Corría el minuto 91, cuando el cesarense se metió al área, enganchó hacia adentro y fue bajado claramente. Penal y nervios de acero en el Metropolitano.
El balón lo tomó el propio Arzuaga, que no dudó ni un momento en pelearle el balón a Carachito, el designado previamente. Su remate fue descomunal, al medio del arco, donde Castillo solo vio pasar el balazo y como se sacudía su malla, para el 2-1, redondo por donde se le mire.
Triunfo con garra y clasificación a bordo. Ahora, a ver de qué está hecho el Junior en la siguiente fase.
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